MOLINO DE VINADER

El primer intento de construir un molino harinero en lo que hoy es el término municipal de Santomera tuvo lugar en 1703. El Concejo de Murcia estudiaba en el cabildo  del 18 de agosto de ese año la solicitud de don Gil Francisco de Molina y Junterón, Caballero de la Orden de Santiago. Tras varios intentos fallidos  durante el siglo XVIII fue definitivamente Salvardor Vinagre y Moratón quien lo conseguía con pretexto por el beneficio que generaba en los vecinos de una finca vinculada al Heredamiento de Santomera regado con la acequia Zaraíche.

Se construirá  un edificio de planta cuadrada y tendrá dos arcos de entrada por el oeste, por donde llega el agua de la acequia tras engolfarla, uno para llevar el agua al molino y el otro para que el agua siga transcurriendo por su cauce por una salida por levante, aguas abajo. Tendrá dos piedras a las que llegará la energía tras ser movidas por una rueda horizontal,  que molerán el trigo piedra contra piedra para obtener harina de pan comer. El molino se dotará de todos los artilugios necesarios para obtener el producto deseado con la mayor calidad posible. Como la mayoría de los molinos que se construyen en el siglo XVIII, que pertenecen a la oligarquía –basta ver en este trabajo que los permisos se conceden a regidores o miembros de la nobleza- los propietarios pronto los arriendan. 

En la actualidad, el molino es propiedad del Ayuntamiento de Santomera, después de llegar aun acuerdo con el propietario, se tomó la decisión, por unanimidad de los representantes de todos los partidos, de iniciar el expediente de expropiación del molino.

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